MARZO 7 -- Paz en la Tormenta -- David Wilkerson

“En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud” (Mateo 14:22).

Jesús les ordenó a sus discípulos que entrasen a un bote que estaba de ida hacia una colisión. La Biblia dice que “Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca…” la cual estaba de ida hacia aguas turbulentas donde sería zarandeada como un corcho en el agua.

¿Dónde estaba Jesús? Él estaba en las montañas que miraban al mar. Él estaba allí orando para que ellos no fallasen en la prueba que deberían pasar. El viaje en la barca, la tormenta, las olas, los vientos, todo era parte de la prueba que el Padre había planeado. Ellos estaban a punto de aprender la lección más grande que podrían aprender – a reconocer a Jesús en medio de la tormenta.

Hasta ahora, los discípulos lo podían reconocer como el que hace milagros, el Hombre que convirtió los panes y los peces en comida milagrosa. Lo reconocían como el amigo de los pecadores, Aquél que trajo la salvación a toda la humanidad. Lo conocían como el que suplía todas sus necesidades, aún pagando los impuestos con dinero de la boca de un pez.

Ellos reconocían a Jesús como “el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Ellos sabían que él tenía las palabras de vida eterna. Ellos sabían que tenía poder sobre todas las obras del diablo. Lo conocían como maestro, el cual les enseñó a orar, a perdonar, a atar y desatar. Pero ellos nunca habían aprendido a reconocer a Jesús en la tormenta.

Ésta es la raíz de muchos de nuestros problemas hoy día. Confiamos en Jesús para los milagros y sanidades. Le creemos para nuestra salvación y perdón de nuestros pecados. Lo vemos como el que suple todas nuestras necesidades y confiamos en que él nos lleva a la gloria algún día. Pero cuando una tormenta súbita cae sobre nosotros y parece que todo está perdido, es difícil ver que Jesús esté cerca de nosotros. No podemos creer que él permite las tormentas para enseñarnos a confiar. Nunca estamos completamente seguros de que él está cerca cuando las cosas realmente se ponen difíciles.

¡Había una sola lección para que los discípulos aprendiesen en esta tormenta – sólo una! Una lección simple – no era una lección profunda, mística, ni ningún terremoto. Jesús simplemente quería que confiaran en él como su Señor en cada tormenta de sus vidas. Él simplemente quería que sus discípulos mantuvieran su ánimo y confianza aún en las horas más oscuras de la prueba. ¡Eso es todo!



MARZO 6 -- Grato Perfume -- Ch Shaw

14 Gracias a Dios que siempre nos lleva en el desfile victorioso de Cristo y que por medio de nosotros da a conocer su mensaje, el cual se esparce por todas partes como un aroma agradable. 15 Porque nosotros somos como el olor del incienso que Cristo ofrece a Dios, y que se esparce tanto entre los que se salvan como entre los que se pierden. 16 Para los que se pierden, este incienso resulta un aroma mortal, pero para los que se salvan, es una fragancia que les da vida. ¿Y quién está capacitado para esto?

El apóstol Pablo, al igual que el Maestro de Galilea, frecuentemente utilizaba imágenes de la vida real para ilustrar las grandes verdades del evangelio. Si no estamos enterados de la analogía que está usando podremos perder gran parte de la riqueza del texto, como puede ser el caso del pasaje en que se basa nuestra reflexión de hoy.

La ilustración fue tomada de una práctica de las interminables campañas militares del invencible ejército Romano. Cualquiera de los habitantes de la capital del imperio habrían tenido oportunidad de presenciar uno de estos acontecimientos.Nosotros, su iglesia, somos los que despedimos el aroma de su triunfo. Otros, habrían escuchado los relatos de tan memorable espectáculo. Se trataba del desfile triunfal que realizaban los generales que concluían con éxito una campaña contra algunos de los pueblos enemigos del vasto territorio que controlaban.

Cuando lograban sofocar una rebelión, como en el caso del fatal intento de independencia de los judíos en el año 70 a.d., o ponían fin a alguna incursión para conquistar nuevos pueblos, el ejército victorioso, en su retorno a Roma, hacía una entrada triunfal a la gran ciudad. El desfile era presenciado por multitudes de la población, quienes veían con sus propios ojos los frutos de la campaña realizada. La gran procesión iba acompañada de toda la pompa típica de la vida en Roma. Encabezaban la marcha los sacerdotes que servían a los diferentes dioses del imperio, portando recipientes con incienso, los cuales desparramaban un fragante perfume a lo largo de toda la ruta del desfile. Atrás de ellos desfilaban las tropas del ejército victorioso, vitoreados por el pueblo. Los soldados eran seguidos por el ejército derrotado, el cual llegaba a Roma en cadenas para ser vendidos como esclavos o convertidos en gladiadores. La procesión terminaba con la carroza que llevaba al general que había dirigido a las tropas victoriosas.

Cada uno de los que participaba de la marcha podía sentir el perfume que iban dejando los sacerdotes, pero tenía distinto significado para quienes lo olían. Para las tropas del ejército Romano, el aroma endulzaba la victoria obtenida. Pero para el ejercito vencido, el mismo olor anunciaba la inminente muerte de muchos de ellos.

Del mismo modo despliega Cristo el perfume de su victoria en la sociedad en que vivimos. Nosotros, su iglesia, somos los que despedimos el aroma de su triunfo. Algunos, que perciben este dulce olor, encuentran al Cristo victorioso detrás de la vida de sus hijos. Para otros, sin embargo, la necedad de la cruz no significará otra cosa que el anuncio de su propia muerte espiritual. Sea cual sea la realidad, recae sobre nosotros ser testigos del triunfo de nuestro Señor. Despedimos perfume de cosas santas cuando escogemos vivir la clase de vida a la que hemos sido llamados. Es decir, logramos que otros vean al Mesías en nuestras palabras, nuestros gestos y actitudes, nuestro comportamiento y nuestras obras.

Para pensar:

La marcha triunfal de Cristo no es algo que está reservado para el futuro, sino una realidad visible en todos los lugares donde su iglesia avanza victoriosa sobre las tinieblas.

MARZO 5 --Será Feliz -- Ch Shaw

SERÁ FELIZ

22
Pero no basta con oir el mensaje;
hay que ponerlo en práctica, pues de lo
contrario se estarían engañando
ustedes mismos. 23 El que solamente
oye el mensaje, y no lo practica, es
como el hombre que se mira la cara en
un espejo: 24 se ve a sí mismo, pero en
cuanto da la vuelta se olvida de cómo es.
25 Pero el que no olvida lo que oye,
sino que se fija atentamente en la ley
perfecta de la libertad,
y permanece
firme cumpliendo lo que ella
manda, será feliz en lo que hace
Santiago 1 : 22--24


El apóstol Santiago, el maestro eminentemente práctico en los escritos del Nuevo Testamento, nos da las claves para no convertirnos en oidores olvidadizos. La frase describe con admirable sencillez la condición de no poder retener la información que guía la conducta o el proceder en la vida. Esto puede tratarse de algo tan sencillo como llegar a un cuarto y no poder recordar por qué razón vino a él, o algo mucho más complejo como lo puede ser la pérdida de memoria que es producto de enfermedades tan temibles como el Alzheimer.Dios promete respaldar la vida de aquellos que viven conforme a sus designios, aún cuando les toque transitar por situaciones de extrema dificultad. Para los efectos, los resultados son los mismos, pues uno queda desorientado y no sabe como proceder. Del mismo modo se podría describir a la persona que no retiene la Palabra de Dios. Este se regocija en la proclamación de la misma pero no le da ninguna utilidad en su vida personal. Al igual que el maná recogido por los israelitas en el desierto, la palabra se «echa a perder» y rápidamente queda olvidada.

No debemos desesperar por esta condición, tan común en estos tiempos donde estamos sobresaturados de la Palabra. Santiago nos da claras instrucciones para llegar a ser bienaventurados en TODO lo que hacemos. Esas mayúsculas no se metieron en el texto por error. Están aquí para que usted y yo recordemos que el que vive la Palabra tiene promesa de bendición, y bendición «en abundancia» como afirmó Cristo. No debe confundirse esto con una vida sin problemas, que es la interpretación humanizada del texto. Dios promete respaldar la vida de aquellos que viven conforme a sus designios, aún cuando les toque transitar por situaciones de extrema dificultad. A la misma vez, no se nos debe escapar que esta bienaventuranza alcanza a los que hacen, no a los que oyen, estudian o memorizan la Palabra de Dios. Existe una gran diferencia entre el ejercicio intelectual que implican las últimas opciones y el esmero que es condición indispensable de la primera.

¿Cuáles son estas instrucciones de Santiago? En primer lugar, debemos mirar «atentamente» a la ley perfecta. Esta actitud indica una concentración de los sentidos que no puede ser lograda en una leída superficial del texto. Es el fruto de la convicción de que los tesoros más preciosos de la Palabra están al alcance de aquellos que realmente están dispuestos a buscarlos, esperando la revelación del Espíritu. Presupone el deseo de ocuparse con seriedad a la lectura de sus mandamientos.

En segundo lugar, Santiago exhorta a perseverar en ella, siendo un «hacedor de la obra». ¿A que obra se refiere? Precisamente a la que resulta del estudio de la Palabra. Dios no entrega su verdad para informar, ni entretener, sino más bien para orientar hacia una acción concreta. El resultado incontestable del estudio será que nos mueve a hacer algo. Solamente aquellos que obedecen ese impulso divino alcanzarán la plenitud de la bendición, pues la obediencia desata el respaldo del Altísimo.

Para pensar:

La perseverancia es necesaria porque ni la carne ni el mundo nos acompañarán en el deseo de vivir en luz. La victoria es de aquellos que no desisten fácilmente de lo que se han propuesto.

MARZO 4 -- TU VOLUNTAD -- Whital Smith

AMEN

Padre nuestro que estas en los cielos
santificado sea tu nombre
venga a nosotros tu reino
sea hecha TU VOLUNTAD
en la tierra asi como en
los cielos
( Mateo 6 : 9--10 )

He llegado a conocer sin lugar a duda que la voluntad
de Dios es lo mas delicioso y placentero en el universo .
Y esto no es porque las cosas siempre van como yo
quiero que vayan tampoco porque tengo piedad extra ,
sino porque mi sentido comun me dice que
la voluntad del amor no egoista no puede ser sino
placentera La razon por la que el cielo es el cielo es
porque la voluntad de Dios es hecha perfecramente alli.
He escuchado acerca de la consagracion a la voluntad de
Dios esta no es una constumbre religiosa apartada para
algunos al contrario no es un logro sino un privilegio sin
precio y no puede tener sino la seguridad de que si las
personas solo conocieran lo amoroso de su voluntad ,
no solo unos pocos devotos sino cada alma en el universo
correria ansiosamente a elegir la voluntad de Dios para
cada momento de sus vidas Si yo estuviera perdido en
el desierto y un guia calificado me ofreciera guiarme a
la seguridad ¿ Seria dificil rendirme a sus manos ? No
le diria " Hagase tu voluntad , yo te sigo ? Seria tan
dificil rendirme a mi mismo a mi Guia celestial a
nuestro Dios y decirle " Amado Señor , hagase tu
voluntad " Veran ..... consagrarnos a El y hacer
su voluntad es el mayor privilegio que un alma
puede tener -Mi comida es hacer la voluntad del que
me envió y terminar su trabajo ( Juan 4:34 )
Hacer su voluntad es simplemente delicioso , no
es una carga sino una almhoada para descansar
y esto es ver dad Mi alma se hunde en el dulce
y acogedor descanso que ninguna palabra puede
describir " Hagase tu voluntad "
Y EN SU VOLUNTAD ESTA NUESTRA PAZ

MARZO 3 -- Pan Fresco -- CH Spurgeon

PAN FRESCO

" Jesús dijo : Yo soy el pan de vida
el que a mi viene nunca tendrá hambre
y el que a mi viene no tendrá sed Jamas "
( Juan 6 : 35 )

El pan físico fue dado por Dios para satisfacer el hambre
físico , pero la palabra de Dios es el Pan mas importante
es el Pan de vida , que da vida al Espíritu " El Pan nuestro

de cada día dárnoslo hoy "
Así como hay diferencia entre el que tiene hambre

Y es satisfecho y aquel que no se alimenta y esta

Desnutrido , también hay un paralelismo espiritual

que es vital para la vida eterna entre el que se alimenta

de la palabra de Dios , la Biblia y el que no lo hace

Yo soy el Pan de vida Aquí Jesucristo daba a conocer

que había venido A cumplir todas las promesas y

para ser el Pan Mismo de vida

Cuando nos acercamos a El , el Pan de vida , Jesús

Mismo continuamos alimentandonos de “ Cada palabra

Que sale de la boca de Dios “ ( Deuteronomio 8 : 3 )

Plasmada en su palabra escrita , èsta , està para ser

Sobrenaturalmente amasada , los ingredientes necesarios

Para obtenerla son persistencia continua o sea la

Profunda actitud de abrir nuestro corazón a su palabra

Y la guia del Espíritu Santo , si tan solo 1 versículo de

Su palabra fuera leído de rodillas en la presencia del

Maestro , el Espíritu Santo , tendríamos palabra para

Años

La individualidad del amor divino es una gran parte de

su dulzura. Dios piensa tanto en cada hijo suyo por

separado como si fuese el único. La multiplicidad de

Sus escogidos no divide el pan de Su afecto. Él tiene

un infinito afecto por cada uno, y cuidará de los detalles

de cada vida escogida. Él se cerciorará que tu gomer

sea llenado con precisión hasta el borde. Él te dará todo

lo que pudieras requerir; pero no te dará lo que puedas

guardar para ministrar tu altivez.

Si un hombre tiene gran apetito, puede comer tanto como

quiera, y el maná parece incrementarse conforme come;

y si tiene poco apetito, aunque hubiere recogido mucho,

no le sobrará nada. Dios proporcionó el maná con

liberalidad, pero, exactamente, de conformidad a la

capacidad del receptor.

No sobró al que había recogido mucho"; el maná parecía

disminuirse hasta la cantidad correcta. "Ni faltó al que

había recogido poco"; el maná parecía henchirse y

aumentar de tal forma que había exactamente la medida

necesaria para todas esas multitudes.

si tienen vida espiritual, deben alimentarla, y Dios les

dará maná del cielo, esto es, al mismo Cristo, con el

que alimenten a su alma. Él es ese Pan de vida que bajó

del cielo, y deben alimentarse de Él. Cuidense de ir con

diligencia a trabajar para obtener este alimento espiritual.

Los israelitas se levantaban temprano para recoger el

maná que descendía cada mañana. No sean haraganes

en cuanto a la Palabra de Dios; escudríñenla. Levántense

de mañana para leer su Biblia si no pueden hacerlo en

otros momentos. Roben de su sueño una hora feliz para

leer las Escrituras. Busquen al Señor diligente y sinceramente,

pues Él ha dicho: "Me hallan los que temprano me buscan."

Siempre que recibas una promesa divina, anda y ora con

base en ella, y úsala de inmediato. Siempre que tengas un

deber, hazlo. No dejes que ni una sola parte de la Palabra

de Dios permanezca vacía. Si algo de la Palabra de Dios

se graba en tu mente, deja que penetre hasta tu alma, y

debes ponerlo en práctica. Cómete el maná tan pronto lo

recibas, y usa para gloria de Dios la fuerza derivada de él.

Si el maná no faltó durante cuarenta años, tampoco el Señor

dejará de suplir tus necesidades. Tu Dios te dará tu ración,

si tú eres Su siervo. Te dará tu porción diaria también, si tú

le sirves. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,

y todas estas cosas os serán añadidas.". "Mi Dios, pues,

suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en

gloria en Cristo Jesús."



MARZO 2-- La vida detras de la luz -- David Wilkerson

LA VIDA DETRAS DE LA LUZ

“Otra vez Jesús les habló, diciendo:Yo soy la luz del mundo;
el que me sigue, no andará en tinieblas,
sino que tendrá la luz de la vida”
(Juan 8:12).

Jesús era, y sigue siendo, la luz del mundo. Juan dice que esta luz era producida por la vida que estaba en Cristo: “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Juan 1:4). Simplemente, la vida que Cristo poseía era su fuente de luz para el mundo. Y todo el que cree “tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). ¿Qué cosa es la “vida detrás de la luz” a la que se refieren las Escrituras?

La mayoría de nosotros creemos que esta vida es la existencia eternal personificada en Cristo. La vemos como Su poder para conceder existencia eterna a todo aquél que cree. Pero Juan se está refiriendo a algo más aquí. Cuando él usa la palabra “vida”, está refiriéndose a la biografía completa de la existencia de Jesús.

Jesús nos dice que debemos vivir como Él lo hizo. Que nosotros seamos como Cristo fue en el mundo, su vida debe ser algo que podamos conocer y experimentar por nosotros mismos. Debe relacionarse a nuestras propias vidas.

Quiero decirle cómo me relaciono yo con la vida que está en Cristo. Me regocijo en las cosas pequeñas y tiernas que Jesús hizo, tocó y dijo. Creo que sus obras, palabras y caminar diario con el Padre está escrito para definir el significado de la vida de Cristo para nosotros.

Pienso en la amistad de Jesús con Lázaro. Pienso en Él, cuando se retiraba de las multitudes después de un largo periodo de ministración. Pienso en Él, mientras disfrutaba su visita al hogar de María, Marta y Lázaro. Y pienso en Jesús, tomando en sus brazos a los niños pequeños y bendiciéndolos. Pienso en su obediencia a su madre, aun de adulto, cuando convirtió el agua en vino en la fiesta de bodas. Pienso en el amor de Jesús, en su cuidado para los despreciados, aborrecidos, pobres. Pienso en su compasión por la mujer atrapada en adulterio o cuando alabó a la viuda que tan sólo tenía dos blancas y las dio.

Dudo que haya suficientes libros para registrar todas las cosas que Jesús hizo por amor, por su actitud de siervo, mientras estuvo en la Tierra. En estos pasajes, hallamos las formas en las que debemos relacionar nuestras vidas con la de Él. Así es como comprendemos la vida que es la luz.


MARZO 1 -- Luz que vence -- David Wilkerson

LUZ QUE VENCE LAS TINIEBLAS

“Vosotros sois la luz del mundo”
(Mateo 5:14)
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Jesús nos dice: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mateo 5:14). Su declaración acá va mucho más allá de simplemente ministrar. Se extiende más allá de enseñar, predicar o repartir volantes. Cristo nos dice categóricamente: “Vosotros sois la luz”. Está diciendo: “No son tan sólo un reflejo de la luz. No son un mero conducto. Ustedes son la luz misma. Y la intensidad de su luz depende de la intensidad del caminar que ustedes tengan conmigo”.

¿Puede ver lo que está dando a entender el Señor aquí? El mundo reconoce a los que caminan cerca de Él. Sus vecinos o compañeros de trabajo, quizás no sepan de su comunión diaria con Cristo, su fe en Él, su fuerte dependencia en Él. Pero ellos sí ven la luz que resplandece en usted a causa de la vida que usted tiene con Él. Y mientras nada impida esa vida, su luz continuará alumbrando en las tinieblas.

“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5:14). Jesús está diciendo: “Yo los he puesto como exhibición para el mundo. La gente los mira, porque los he hecho un espectáculo. Ustedes son una luz, que no debe esconderse”.

Así que, ¿quiénes son estas luces puestas sobre un monte? Y, ¿dónde las vemos? No se encuentran normalmente en los lugares más vistosos. No están entre las personas egocéntricas, que se promocionan a ellos mismos y viven en este mundo sólo para ser reconocidas. Tampoco están entre esas “argollas” o grupos exclusivos dentro de las iglesias, que pretenden ser santos pero chismosean, murmuran y se quejan.

A través de los años, he visto muchos creyentes que tienen la apariencia de piedad, pero en verdad son flojos espirituales. Hablan a otros sobre sus fallas y debilidades, pensando que esto los hace humildes. Pero son prontos para juzgar a otros. No poseen el Espíritu verdadero, dador, amoroso y humilde de Cristo. Por el contrario, la “luz” que ellos tienen es, de hecho, tinieblas. Jesús dice: “Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?” (Mateo 6:23). Donde no hay vida de Cristo, no puede haber vida para otros.

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16). La razón por la que debemos dejar alumbrar nuestra luz al mundo, es para que Dios reciba gloria.